¿Sería moralmente aceptable uso de la fuerza en Cataluña?



En relación a los acontecimientos que nos está tocando vivir hago aquí esta reflexión sobre un tema que nos preocupa a todos.

¿Sería moralmente aceptable uso de la fuerza en Cataluña?

Lo primero que tenemos que señalar es que desde el punto de vista moral no puede llamarse violencia a cualquier uso de la fuerza. La violencia es el uso injusto de la fuerza física, psicológica y moral. Como señala San Agustín, La violencia impide la paz, que es la “tranquilidad del orden”. 


En este sentido hay que señalar que en los tristes acontecimientos de Cataluña son los independentistas los que están ejerciendo violencia sobre el conjunto de la población catalana y española.

Lo que se ve afectado por esa violencia de los independentistas es la unidad de España, un bien moral conseguido por todos y cuya salvaguardia se incluye dentro de las exigencias del 4º Mandamiento del Decálogo.

El garante último del bien común es el legítimo Gobierno sea de la orientación que sea. De su  misión surge para la autoridad pública el poder de sancionar y ejercer coacción sobre aquellos que obstaculizan y perturban el orden y la realización del bien común. Por tanto, la autoridad, el Gobierno de la nación, puede usar la fuerza si fuera necesario sobre quien viole la ley afectando al bien común, por la necesidad que tiene la sociedad de defenderse contra los injustos agresores y perturbadores del orden público. Esto es conforme con el derecho natural.

El ejercicio de la fuerza debe ser el último recurso, pero su uso es moralmente adecuado en circunstancias extremas para restablecer el legítimo orden y paz social.

Su uso debe ser proporcionado a las circunstancias. Pero esta proporcionalidad puede llegar a ser exigible a la autoridad (que es quien tiene la facultad de su uso legítimo) ya que si no, estaría dejándose indefenso al inocente. En ninguna otra circunstancia debe ser empleada la fuerza.

Violencia y uso de la fuerza son distintos. La violencia se sitúa fuera de la moral y el uso ordenado de la fuerza dentro de la moralidad.

En este sentido, la actuación del Gobierno de la nación está siendo impecable incluso suave. Nos parece que el gobierno está realizando su tarea desde el plano político sin dejarse arrastrar por la violencia de los separatistas.

Destacamos aquí la profesionalidad de los agentes de la autoridad, policía y guardia civil, que cumplen con su tarea ajustándose a las órdenes recibidas, sin dejarse llevar por provocaciones de los violentos ni por sus opiniones.

Nos encomendamos a Dios en estas tristes horas. Recemos para que el Espíritu Santo inspire cordura a nuestros políticos y a toda la población.

Reina de la Paz, ruega por nosotros.