La celebración de Fin de Año y Año Nuevo ¿por qué es tan popular?




¿Por qué es tan popular la celebración de Fin de Año?


Desde la antigüedad los hombres han celebrado el cambio de año.

Para el hombre de las culturas antiguas el mundo se renovaba anualmente. Cada Año Nuevo, el mundo reencuentra la santidad original que tenía cuando salió de las manos del Creador. El Tiempo comenzaba cada año.

Con el Año Nuevo se vuelve al instante prodigioso en que la realidad fue creada. Es un momento sagrado en el que la existencia se purifica y se actualiza en el tiempo mitológico del "origen". El Tiempo es por tanto cíclico y circular. 

El hombre de la antigüedad, distinguía perfectamente lo sagrado y lo que no lo era. Ese momento de fin de un año y comienzo del otro, era sagrado porque el hombre se hacía ritualmente contemporáneo de los dioses cuando crearon el mundo en el tiempo cósmico (el de la creación). Por eso lo celebraban al final del invierno cuando la primavera con la nueva vida comenzaba. Esto se corresponde con la nostalgia de la situación paradisiaca.

El judaísmo presentó una innovación fundamental. El tiempo no es un círculo eterno. El tiempo tiene un comienzo y tendrá un fin. Es lineal. Yahvé no se manifiesta en el tiempo cósmico sino en el Tiempo histórico que es irreversible. El cristianismo va más allá en la valoración del Tiempo histórico*.

La época moderna


En la actualidad, aunque el hombre moderno considera que lo sacro es un obstáculo para su libertad, quiera o no quiera conserva ese comportamiento religioso. Lo camufla bajo una amplia gama de supersticiones o tabús. Mitología y ritualismos encubiertos. Entre ellos, los regocijos del Año Nuevo y los ritos de tomar las uvas o las lentejas, etc. al ritmo de las campanadas, ataviado con tales elementos... Si lo haces bien te garantiza un año próspero. Los ritos para dejar atrás lo malo del año que termina es paralelo a las purificaciones rituales que hacían los antiguos. Los festejos al comienzo del año celebran igualmente que todo vuelve a comenzar.


Así que, es tan popular la celebración de Fin de Año porque el hombre no puede anular su propia historia. Y "sacraliza" el tiempo aunque no lo quiera reconocer. Y sigue distinguiendo los espacios y los tiempos sagrados ¿Cómo es que si no la gente es capaz de esperar horas (incluso a 12º bajo cero este año en New York) para asegurarse un sitio bueno para oir las campanadas?  Son una especie de "mitologías privadas" que el inconsciente le transmite. El hombre exclusivamente racional es un abstracción, no existe. El inconsciente inmemorial aflora.

Para los que hemos conocido a Cristo, el cambio de año supone un reconocimiento a la Madre de Dios que le dio el ser humano a Jesús, inaugurando así el Año Nuevo que es el tiempo de la Iglesia.


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*Por haberse encarnado Dios, haber asumido una existencia humana históricamente condicionada, la Historia se hace suceptible de santificarse. Cuando el cristiano participa en la liturgia, se incorpora al tiempo en que Jesús vivió, padeció, murió y resucitó, pero no es un tiempo mítico, es el tiempo en que gobernó Poncio Pilato en Judea.